La "noche oscura del alma" no es el final de tu historia.
Es el umbral hacia una versión más auténtica y poderosa de ti misma.
Lo que estás viviendo no es el final, es el umbral.
Durante mi propia noche oscura, descubrí que la transformación profunda no sucede mediante grandes gestos heroicos, sino a través de pequeñas prácticas diarias que, acumuladas, cambian todo.